martes, 15 de diciembre de 2009

El MediO AmBIENtE





Hoy se inicio la Cumbre sobre Cambio Climático en Copenhaguen



Artículo: Frente a una grave emergencia



Hoy, 56 periódicos en 45 países han decidido dar el paso sin precedentes de hablar con una sola voz a través de un editorial común. Lo hacemos porque la humanidad se enfrenta a una grave emergencia.
Si no nos unimos para emprender acciones decisivas, el cambio climático causará estragos en nuestro planeta y, con él, en nuestra prosperidad y nuestra seguridad. Los peligros son evidentes desde hace una generación. Ahora, los hechos han empezado a hablar por sí solos: 11 de los últimos 14 años han sido los más calientes que se registran, el casquete polar del Ártico está derritiéndose y la increíble subida de los precios del petróleo y los alimentos el año pasado nos ofrece un anticipo del caos que se avecina. En las publicaciones científicas, la cuestión ya no es si la culpa es de los seres humanos, sino cuánto tiempo nos queda para limitar los daños. Y, sin embargo, hasta ahora, la respuesta del mundo ha sido débil y desganada.
El cambio climático se ha ido produciendo durante siglos, tiene consecuencias que persistirán para siempre y nuestras perspectivas de controlarlo se van a decidir en los próximos 14 días. Pedimos a los representantes de los 192 países reunidos en Copenhague que no vacilen, que no caigan en disputas, que no se echen las culpas unos a otros, sino que aprovechen la oportunidad surgida del mayor fracaso político contemporáneo. Ésta no debe ser una lucha entre el mundo rico y el mundo pobre, ni entre el Este y Occidente. El cambio climático afecta a todos, y todos deben resolverlo.
La base científica es compleja pero los datos están claros. El mundo necesita tomar medidas para limitar el ascenso de la temperatura a 2 grados centígrados, un objetivo para el que será preciso que las emisiones mundiales alcancen su tope y empiecen a disminuir entre los próximos cinco y 10 años. Una subida mayor, de 3 o 4 grados centígrados -el mínimo aumento que, siendo prudentes, podemos prever si no se hace nada-, secaría los continentes y convertiría tierras de cultivo en desiertos. Podría extinguirse la mitad de todas las especies, millones de personas se verían desplazadas y el mar inundaría países enteros.
Son pocos los que creen que, a estas alturas, pueda salir de Copenhague un tratado perfectamente definido; sólo fue posible empezar a avanzar verdaderamente en esa dirección con la llegada del presidente Obama a la Casa Blanca y el cambio total en la política de obstruccionismo que Estados Unidos mantenía desde hace años. Y el mundo sigue estando a merced de la política interior norteamericana, porque el presidente no puede comprometerse por completo a emprender las acciones necesarias hasta que el Congreso lo autorice.
Pese a ello, los políticos, en Copenhague, pueden y deben ponerse de acuerdo en los elementos esenciales de un acuerdo justo y eficaz y, sobre todo, en un calendario firme para que ese acuerdo se convierta en tratado. Deberían imponerse como plazo la reunión de la ONU sobre el clima que se celebrará el próximo mes de junio en Bonn. Como dice un negociador: “Podemos ir a la prórroga, pero no podemos permitirnos el lujo de volver a jugar el partido”.
El núcleo del acuerdo debe ser un pacto entre los países ricos y los países en vías de desarrollo que aborde cómo se va a repartir la carga de luchar contra el cambio climático y cómo vamos a compartir algo que ahora es muy valioso: el billón aproximado de toneladas de carbono que podemos emitir antes de que el mercurio ascienda a niveles peligrosos.
Las naciones ricas son aficionadas a señalar la verdad aritmética de que no puede haber solución hasta que algunos gigantes en vías de desarrollo como China tomen medidas más radicales que hasta ahora. Pero el mundo rico es responsable de la mayor parte del carbono acumulado en la atmósfera, tres cuartos del dióxido de carbono emitido desde 1850. Ahora tiene el deber de tomar la iniciativa, y cada país desarrollado debe comprometerse a serias reducciones que disminuyan sus emisiones a un nivel muy inferior al de 1990 de aquí a 10 años.
Los países en vías de desarrollo pueden destacar que no son ellos los causantes del grueso del problema y que las regiones más pobres del mundo van a ser las más afectadas. Pero van a contribuir cada vez más al calentamiento y, por consiguiente, también ellos deben comprometerse a emprender acciones significativas y cuantificables. Aunque no han llegado a lo que algunos esperaban, los recientes compromisos de los dos mayores contaminantes del mundo, Estados Unidos y China, han sido pasos importantes en la debida dirección.
La justicia social exige que el mundo industrializado rebusque en su cartera y se comprometa a dar dinero para ayudar a los países más pobres a adaptarse al cambio climático y a suministrarles tecnologías limpias que les permitan tener un crecimiento económico sin aumentar sus emisiones. También es preciso fijar la arquitectura de un futuro tratado, con una rigurosa vigilancia multilateral, recompensas justas a cambio de la protección de los bosques y la evaluación creíble de la “exportación de emisiones” para que la carga acabe repartiéndose de forma más equitativa entre quienes fabrican productos contaminantes y quienes los consumen. Y la justicia exige también que la carga que corresponda a cada país desarrollado tenga en cuenta su capacidad de soportarla; por ejemplo, los miembros más nuevos de la UE, a menudo, mucho más pobres que “la vieja Europa”, no deben sufrir más que sus socios más ricos.
La transformación será cara, pero mucho menor que la factura de rescatar al sector financiero mundial, y mucho menos costosa que las consecuencias de no hacer nada.
Muchos de nosotros, sobre todo en los países desarrollados, tendremos que cambiar nuestro estilo de vida. La era de los vuelos que cuestan menos que el trayecto en taxi al aeropuerto se acerca a su fin. Tendremos que comprar, comer y viajar de forma más inteligente. Tendremos que pagar más por nuestra energía y utilizarla menos.
Pero el paso a una sociedad que emita poco carbono ofrece la perspectiva de más oportunidades que sacrificios. Ya hay algunos países que han reconocido que hacer esa transformación puede aportar crecimiento, puestos de trabajo y mejor calidad de vida. El flujo de capitales es un dato significativo: el año pasado, por primera vez, se invirtió más en formas renovables de energía que en producir electricidad a partir de combustibles fósiles.
Para librarnos de nuestra adicción al carbono en sólo unas décadas serán necesarias proezas de ingeniería e innovación comparables a las más grandes de nuestra historia. Pero, mientras que la llegada del hombre a la Luna o la división del átomo surgieron del conflicto y la rivalidad, la carrera del carbono debe nacer de un esfuerzo de colaboración para lograr la salvación colectiva.
La victoria sobre el cambio climático exigirá un triunfo del optimismo sobre el pesimismo, de la visión de futuro sobre la estrechez de miras, de lo que Abraham Lincoln llamó “los ángeles buenos de nuestra naturaleza”.
Ése es el ánimo con el que periódicos de todo el mundo hemos firmado conjuntamente este editorial. Si nosotros, con puntos de vista nacionales y políticos tan diferentes, podemos ponernos de acuerdo sobre lo que hay que hacer, seguro que nuestros dirigentes también son capaces de hacerlo.
Los políticos presentes en Copenhague tienen el poder de determinar cómo nos juzgará la historia: una generación que vio un reto y le hizo frente, o una tan estúpida que vio el desastre pero no hizo nada para evitarlo. Les rogamos que tomen la decisión acertada.
Artículo publicado en El País.
Dagbladet Information (Dinamarca), Politiken (Dinamarca), Dagbladet (Noruega), The Guardian (Reino Unido), Le Monde (Francia), Libération (Francia), La Repubblica (Italia), EL PAÍS (España), De Volkskrant (Holanda), Kathimerini (Grecia), Publico (Portugal), Hurriyet (Turquía), Novaya Gazeta (Rusia), Irish Times (Irlanda), Le Temps (Suiza), Economic Observer (China), Southern Metropolitan (China), CommonWealth Magazine (Taiwan), Joongang Ilbo (Corea del Sur), Tuoitre (Vietnam), Brunei Times (Brunei), Jakarta Globe (Indonesia), Cambodia Daily (Camboya), The Hindu (India), The Daily Star (Bangladesh), The News (Pakistán), The Daily Times (Pakistán), Gulf News (Dubai), An Nahar (Líbano), Arabic Gulf Times (Qatar), Maariv (Israel), The Star (Kenia), Daily Monitor (Uganda), The New Vision (Uganda), Zimbabwe Independent (), The New Times (Ruanda), The Citizen (Tanzania), Al Shorouk (Egipto), Botswana Guardian (), Mail & Guardian (Suráfrica), Business Day, Cape Argus, Toronto Star (Canadá), Miami Herald (EE UU), El Nuevo Herald (EE UU), Jamaica Observer (Jamaica), La Brújula Semanal (Nicaragua), El Universal (México), Zero Hora (Brasil), Diario Catarinense (Brasil), Diaro Clarín (Argentina).
Este artículo lo suscriben los siguientes periódicos: Süddeutsche Zeitung (Alemania), Gazeta Wyborcza (Polonia), Der Standard (Austria), Delo (Eslovenia), Vecer (Eslovenia) Zimbabue Botsuana (Suráfrica) (Suráfrica) Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Publicado por Peru y Medio Ambiente en 3:40 PM 0 comentarios
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06 diciembre, 2009

Regalos navideños ecológicos
Por ALEX FERNÁNDEZ MUERZA
Originales, variados y respetuosos con el medio ambiente, suponen una alternativa
ecológica a los regalos convencionales
Juguetes con materiales reciclados, ropa de algodón orgánico, cosméticos ecológicos, mochilas con paneles solares, gafas de madera sostenible y un largo etcétera. Los productos ecológicos, cada vez más variados y originales, pueden convertirse en regalos ideales para estas Navidades, además de contribuir a conservar el medio ambiente.
Los niños son los destinatarios estrella de los regalos navideños. La Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ) estima que en estas fechas se compra el 75% de los juguetes que se venden durante todo el año. Por ello, una buena opción son los juguetes ecológicos, elaborados de forma respetuosa con el medio ambiente, y llenos de valores educativos para los más pequeños.
No obstante, si la opción finalmente es un juguete convencional, además de seleccionar los que estimulen la creatividad y que no contengan valores sexistas, bélicos o discriminatorios, su impacto medioambiental se reducirá siguiendo los siguientes consejos: elegir productos locales que no estén excesivamente embalados, que no usen pilas, y que estén elaborados con materiales no contaminantes y reciclables. Además, la imaginación, el cariño y la compañía de otros niños y de los propios adultos son también unos buenos regalos que los más pequeños siempre agradecen.
Por su parte, los mayores tienen a su disposición una variedad, cada vez mayor, de productos ecológicos. Las personas que se decanten por agradar el paladar pueden elegir entre un largo listado dealimentos ecológicos y productores, incluso de tipo "delicatessen" para los más exigentes.
Las personas que prefieran viajar de manera ecológica como regalo podrán disfrutar con el ecoturismo, en el que encontrará una oferta cada vez mayor, desde casas rurales a hoteles ecológicos. Y los que prefieran desplazarse sobre dos ruedas pueden elegir, además de las clásicas bicicletas, entre una amplia gama de motocicletas ecológicas, bicicletas plegables o incluso eléctricas.
Por su parte, los más hogareños podrán seguir decorando su casa con todo tipo de complementos y muebles ecológicos de distintas composiciones, tamaños y precios.
La ropa y los complementos son otra buena opción que también tiene una gran variedad ecológica. En este sentido, la ecorropa, tanto la elaborada con productos naturales y sostenibles, como la reciclada, puede adquirirse en diversas tiendas especializadas o de consumo justo. Por su parte, los productores de colonias y cosméticos ecológicos también ofrecen un amplio surtido con todo tipo de elementos y esencias naturales, no tóxicas y respetuosas con el medio ambiente. Los complementos también pueden ser ecológicos y, en algunos casos, llamativos y originales como las gafas de sol "iWood", elaborada de manera artesanal en madera de bosques sostenibles.
Los más aficionados a la electrónica y la tecnología tienen en el mercado multitud de productos elaborados con materiales reciclables e incluso reciclados, y que gastan poca electricidad gracias a sus sistemas de eficiencia energética. En este sentido, para los más concienciados con el ahorro energético en el hogar, un buen regalo puede ser un contador inteligente, que avisa en todo momento del consumo eléctrico.
Asimismo, cada vez más productos llevan instalados paneles solares para autoabastecerse de energía, desde radios hasta mochilas, pasando porcargadores para aparatos electrónicos. Otro curioso regalo pueden ser unaspilas que se recargan directamente mediante conexión USB.
Por otra parte, más ideas que pueden servir como regalo ecológico pueden ser los libros y películas de naturaleza o contenido medioambiental, con temas muy variados y actuales, como el cambio climático; o incluso una suscripción a una asociación ecologista.
Quienes deseen regalar una mascota deben hacerlo de manera responsable y, preferiblemente, mediante la adopción. La protectora de animales El Refugio estima que más de 250.000 animales se podrían regalar durante las navidades en España, muchos de los cuales terminarán abandonados. Para más información al respecto, conviene visitar la Guía de mascotas de CONSUMER EROSKI. Por su parte, los que ya tengan una mascota en su casa, también pueden regalarles todo tipo de juguetes y productos ecológicos, algunos muy divertidos y curiosos.
Consejos para regalar de forma ecológica
Antes de comprar cualquier regalo, es importante pensar si realmente es necesario y cuál puede ser su impacto ambiental. Asimismo, hay que decantarse preferiblemente por productos locales, y evitar los que no han sido elaborados de manera sostenible, así como los que hayan perjudicado al medio ambiente o a alguna persona.
A la hora de ir a adquirir el regalo, siempre que sea posible, hay que utilizar el transporte público, reduciendo en lo posible el uso del automóvil. En el apartado de ahorro energético, conviene elegir regalos que no necesiten pilas ni electricidad.
En cuanto a los residuos producidos por envases y embalajes, su porcentaje se dispara en Navidad, por lo que hay que ser aún más cuidadoso con lo que se regala. En este sentido, además de evitar regalos con envases y embalajes superfluos, es conveniente no utilizar bolsas de plástico, o reutilizarlas en todo caso, llevando en su lugar bolsas de tela o carritos de la compra; y prescindir de los productos de "usar y tirar". En su lugar hay que reducir, reutilizar y reciclar todos los productos que se pueda, utilizar embalajes y papel de regalo que sean biodegradables o reciclado, e incluso reutilizar las tarjetas de felicitación.
Fuente: Consumer Eroski
Publicado por Peru y Medio Ambiente en 8:08 PM 0 comentarios
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19 noviembre, 2009

El oro negro del Titicaca. Cuatro compañías buscan petróleo en las riberas del lagoPor Nelly Luna Amancio
El 16 de abril de este año Perú-Petro suscribió dos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos en el lago Titicaca. Y, aunque no está prohibida la extracción de recursos en estas áreas, saben que los lotes se encuentran próximos a una reserva.
Alguna vez el lago Titicaca fue una inmensa masa de agua salada que cubría gran parte del Altiplano. Ballivian la han llamado los geólogos que investigan su origen y formación. Con el tiempo el lago adoptó su forma y volumen actual. Pero bajo su superficie continuó acumulándose el material orgánico que millones de años más tarde se transformaría en petróleo. “Esta zona cumple una característica fundamental para el hallazgo de hidrocarburos: es una cuenca sedimentaria de origen marino”, explica el ingeniero Federico Yovera, del Capítulo de Petróleos del Colegio Nacional de Ingenieros.
Y es precisamente petróleo lo que ahora buscan cuatro compañías en las riberas de la Reserva Nacional del Lago Titicaca.
Los contratos
El 16 de abril de este año Perú-Petro suscribió dos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos en el lago Titicaca. Se trata de los lotes 155 y 156, ubicados en las provincias de Azángaro, San Antonio de Putina, Huancané y Moho, el primero, y en El Collao y Chucuito, el segundo. La adjudicación produjo la protesta de autoridades y organizaciones puneñas: “La extracción de hidrocarburos afectaría el ecosistema”, dijeron.
Los reclamos llegaron también del otro lado de la frontera: el Gobierno de Bolivia se opone a la explotación de petróleo, pues señala que hay un tratado entre ambos países que impide el desarrollo de este tipo de actividades sin consulta previa a ambas partes.
Pero estos lotes no son los únicos en los alrededores del lago. Ya en el 2005 y el 2007, Perú-Petro dio en concesión los lotes 105 y 141. Incluso, el primero de estos —ubicado entre las provincias de Puno, Huancané, Azángaro, Lampa y San Román— se superpone a una parte de la zona de amortiguamiento de la Reserva Natural del Lago Titicaca.
El dilema del impacto
El trazo de los cuatro lotes bordea el lago. Sobre la posibilidad de algún impacto negativo en el lago, el gerente de Promoción y Relaciones Comunitarias de Perú-Petro, Carlos Vives, sostiene que los lotes no afectan la Reserva Nacional Titicaca-Ramis. “Solo incluyen áreas de superficie en tierra y no dentro del lago”, dice. Pero el tema no es tan simple.
“Esta es una cuenca endorreica. Todas las aguas de la cuenca terminan en el lago. Además, ya hay algunos pasivos ambientales provenientes de unos pozos que dejó la explotación por parte de los rusos hace varias décadas”, señala Luis Alfaro, jefe del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp), tratando de explicar que lo que ocurra alrededor del Titicaca tiene un impacto directo en el lago.
El lote 156 también se superpone a la zona de amortiguamiento de la reserva. Y, aunque no está prohibida la extracción de recursos en estas áreas, Luis Alfaro sostiene que Perú-Petro debió consultar con el Sernanp la definición de estos trazos. “En las riberas del lago hay una gran diversidad de fauna que vive entre los totorales”, precisa.
¿Y el diálogo?
El jefe del Sernanp indica que no hubo consulta previa con su sector sobre la adjudicación de estos lotes. Sin embargo, Carlos Vives asegura que estos contratos (tanto los primeros como los entregados en abril del año pasado) fueron presentados ante las autoridades y líderes de las provincias involucradas, para, finalmente, ser aprobadas en la Presidencia del Consejo de Ministros, donde contaron con el visto bueno de todos los sectores, incluido el del Ministerio del Ambiente.
Sin embargo, el representante del Sernanp arguye que se debe pedir una consulta formal porque “ellos [Perú-Petro] saben que los lotes se encuentran próximos a una reserva”. “Yo no me opongo a la actividad de hidrocarburos, creo que es beneficioso para el país, pero se debe consultar a las instancias correspondientes. Si las empresas tuvieran que hacer alguna actividad sobre el área de amortiguamiento, deberían presentar un estudio de impacto ambiental”, recalca Luis Alfaro.
Los representantes del Proyecto Especial del Lago Titicaca (PELT) refirieron que se habían enterado de la adjudicación de los lotes a través de la prensa. Germán Espinoza, ingeniero que trabaja en el proyecto, dice que Perú-Petro no les informó nada sobre estas concesiones: “El lago tiene un ecosistema muy frágil y la explotación de hidrocarburos podría afectarlo si no se tienen en cuenta exigencias técnicas que nosotros podríamos recomendar”. Además del Sernanp y el PELT, tienen jurisdicción sobre la cuenca del lago la Autoridad Nacional del Agua, la Dirección de Capitanía y Guardacostas de la Marina y la Autoridad Binacional del Lago, con sede en La Paz, Bolivia. Ninguna supo con anticipación la concesión de los lotes.
En Puno hay mucha desinformación sobre el tema. La población piensa que se extraerá el petróleo del fondo del lago. Incluso, en el Colegio de Ingenieros de la región ignoran detalles del proyecto. El citado colegio no cuenta con un capítulo para hidrocarburos y en la Universidad Nacional del Altiplano no tiene esa especialización.
Siendo esta cuenca una de las más golpeadas por la contaminación, los especialistas piden que el Ministerio de Energía y Minas tome en cuenta los mejores estándares ambientales.
Los actuales responsables de la contaminación
Hace mucho que la calidad del agua en la bahía interior del lago Titicaca excede los límites máximos permisibles de compuestos orgánicos. El principal contaminante es el desagüe doméstico: cada año más de 12 millones de metros cúbicos de este se descargan en el lago.
La Empresa Municipal de Saneamiento Básico de Puno no cuenta con una eficiente planta de tratamiento y arroja sus efluentes al Titicaca. Por esta razón, la Fiscalía Ambiental ha abierto tres procesos de investigación contra la empresa municipal. Pero no es el único expediente. Hace más de dos meses la fiscalía abrió investigación por contaminación a los hoteles más importantes de Puno, ubicados en la ribera del lago: Eco Inn, José Antonio y Casa Andina.
Según la inspección fiscal, ninguno de estos hoteles contaba con plantas de tratamiento eficientes para eliminar la presencia de coliformes fecales en sus desagües. Todas descargaban directamente al río.
De los 210 hoteles que se encuentran en Puno, hay solo 50 que están formalizados y categorizados. Además, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo confirmó que ninguno de los hoteles en Puno ha presentado un estudio de impacto ambiental, a pesar de que, según la fiscalía, debieron hacerlo por encontrarse próximos a una reserva.
Los hoteles tienen plantas de tratamiento, pero sus descargas superan los límites establecidos por la norma nacional. Sus representantes señalaron que el próximo año incrementarán sus inversiones para evitar contaminar. Informaron que, junto con el Ministerio del Ambiente y otras entidades, buscan solución a la contaminación.
La cifra
300 mil barriles de petróleo se extrajeron del Titicaca a inicios del siglo XX. La zona podría albergar más hidrocarburos. http://www.ecoportal.net/
Fuente: EcoPortal
Publicado por Peru y Medio Ambiente en 9:31 PM 0 comentarios
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¿Debe García ir a Copenhague?
Por Mirko Lauer
Definitivamente sí. No solo porque el Perú ya es uno de los países más afectados por las emisiones de monóxido de carbono, sino porque hay desde allí un liderazgo limpio que ejercer y puntos que ganar, sobre todo en el espacio europeo. La reunión sobre calentamiento global de Copenhague este siete de diciembre es clave por varios motivos.
Con el versadísimo ministro del Ambiente, Antonio Brack Egg, al lado, García podría tener una circulación particularmente fluida y valiosa en un conclave que agrupará a jefes de Estado, cancilleres, y las más importantes ONG. Además se trata de una cuestión internacional con un amplio consenso dentro del país.
García no es del todo ajeno a la preocupación de los ambientalistas en el mundo, y en la ALCUE en Lima 2008 propuso un impuesto de US$ 0.50 por barril de petróleo extraído para financiar la lucha contra el calentamiento. No descartemos que la subsiguiente cumbre sobre el tema pudiera ser en Lima 2015, una capital emblemática en el tema.
A estas alturas se sabe que Copenhague no alcanzará todos los compromisos que sus convocantes se habían trazado. El tratado vinculante para reducir el calentamiento va a quedar solo en un acuerdo político para una reducción escalonada de CO2 en el aire. Lo cual en principio sería más de lo que se ha logrado hasta ahora.
Un importante factor en el debilitamiento de Copenhague ha sido la posición ambivalente de los EEUU: Barack Obama está a favor de un mayor compromiso ambientalista, pero eso lo ha logrado bloquear en los hechos su Congreso. Lo cual se ha reflejado claramente en el trato que ha dado la reciente cumbre APEC de Singapur al problema.
Como reducir el CO2 tiene un costo diferencial entre contaminadores y contaminados, el principal escollo para una buena conducta ambiental es que ella es percibida por gobiernos y empresas como un lastre a la competitividad. Es una visión que se resiste a articular el corto plazo con los peligros de mediano y largo plazo.
Sin embargo algo se ha avanzado. Washington ya no piensa como cuando desairó a la cumbre de Kyoto. Beijing se ha sumado a los países preocupados por el problema. En Europa hay una nueva actitud militante. El Tercer Mundo finalmente ha entendido que el problema le concierne tanto o más que a los países desarrollados.
Para un país como Perú el esfuerzo ambiental se expresaría en términos de ayuda directa, participación en un mercado de bonos de carbono y acceso a un fondo verde financiero. Aunque la verdadera ganancia está en los buenos efectos de que logremos mantener nuestros montes nevados, cosechas y la biodiversidad en su sitio.

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